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Año escolar en el extranjero: más allá del idioma

Año escolar en el extranjero: más allá del idioma

Es evidente que, al contratar un año escolar en el extranjero, buscamos la obtención de resultados determinados. En este caso, que nuestro hijo o hija vuelva bilingüe y con un inglés muy fluido. Hasta aquí, todos y todas de acuerdo.

Sin embargo, un curso en el extranjero a una edad temprana tiene un impacto que va mucho más allá del aprendizaje o la mejora de una lengua. Y es que, en este momento del año pre festivo, queremos recordar a las familias lo que supone, para estos y estas valientes que deciden explorar un nuevo país, salir de casa para descubrirse a ellos mismos y a ellas mismas.

Nos gustaría, con esta entrada, inspirar a aquellas personas que tienen el deseo de conocer un Highscool de los de las películas, a vivir la naturaleza irlandesa o a bucear en la cultura inglesa, a pedirlo por Navidad. A desearlo, a atreverse a hablarlo y, por supuesto, a lograrlo. Para ello, seleccionamos algunos de los motivos, más allá del idioma, por los que experimentar un año escolar en el extranjero es el mejor regalo que podemos hacer.

Un regalo para toda la vida: un curso escolar en el extranjero

Nos encontramos rodeados de cosas, constantemente nos vemos comprando online sin medida; cumpleaños, Black Friday, Navidad, fin de curso…Parece que, de algún modo, buscamos nuestro propio valor en las cosas materiales. Y esto es algo que, sin duda, los niños y las niñas aprenden desde muy corta edad.

En este contexto, en ocasiones resulta complicado educar en valores o, incluso, enseñar a mirar hacia adentro. Nos centramos tanto en el exterior, y en los demás, que cuesta reconocernos. Pues imaginad lo que supone para la adolescencia afrontar esos años más duros de autoconocimiento.

Por ello, vamos a hacer hincapié en los aspectos más desconocidos y menos medibles del año escolar en el extranjero:

·       Crecimiento personal: la inmersión en una cultura diferente aporta, desde el primer momento de la vivencia, un crecimiento personal significativo. Su mente se abre para dar paso a nuevas perspectivas y desarrolla habilidades para adaptarse a la nueva situación. Se trata de un momento de absoluta novedad para esas personas que nunca han salido de casa tanto tiempo sin su familia, y cada minuto de esta experiencia en la distancia, les acerca un poquito más a ellos mismos y a ellas mismas.

·       Independencia y autonomía: a pesar de contar con una gran red de comunicación y apoyo, tanto familiar y escolar, como por parte de la agencia con la que se contrata esta estancia, inevitablemente, se dan situaciones en las que hay que tomar decisiones propias. Son estos momentos los que marcan la diferencia en la consecución de sentirse capaz y de adquirir seguridad.  

·       Conexiones profundas: las relaciones que se forjan en un año escolar en el extranjero son de otro mundo. Hablamos de amistades que se crean en circunstancias de necesidad y soledad, y que duran para toda la vida. También de encontrar una nueva familia y un refugio que será siempre su casa de ese país. A lo largo de todo un año, en el que se enfrentan a innumerables novedades y dificultades, los apoyos que encuentran en destino son uno de los pilares clave para el éxito académico.

·       Apreciación por la diversidad: vivir en otro país ofrece una mirada más profunda hacia la diversidad cultural, que influye de lleno en la forma en que acaban interactuando con las personas que les rodean, especialmente las de orígenes diferentes al suyo.

·       Resolución de problemas y adaptabilidad: no hay nada igual a los desafíos a los que se enfrentará en su estancia en el extranjero, ya que estará solo o sola ante ellos. La manera en que aprenden a superar esos obstáculos y resuelven los problemas de manera creativa para adaptarte a entornos cambiantes es impresionante.

·       Apertura mental y tolerancia: una estancia en el extranjero le hará más tolerante y abierto o abierta a diferentes formas de pensar, creencias y tradiciones. Esto influye en su capacidad para comprender y aceptar puntos de vista divergentes.

·       Descubrimiento de pasiones o intereses nuevos: quizás descubra una nueva pasión por la cocina local, el arte, la música u otras actividades culturales. Estos nuevos intereses enriquecen su vida para siempre.  

Estos beneficios inesperados pueden ser algunos de los regalos más valiosos que se lleve de su experiencia en el extranjero para aprender un idioma. Y tendrán un impacto profundo y duradero en su vida, más allá del objetivo inicial de dominar un nuevo idioma.

Sin todos estos valores añadidos, difícilmente obtendrían resultados exitosos a nivel académico ni lingüístico, por lo que son, sin duda, los más provechosos.

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